Es el elemento más destacado y el que le confiere personalidad a la Plaza de Castilla. Está ubicado en el centro de este espacio. En el mar de la fuente se alza un basamento de roca que emula simbólicamente a la Peña, sobre el que descansan las figuras en bronce de Tello y Tagzona, que rememoran la leyenda de los dos enamorados que profesaban credos religiosos distintos y al comprobar que su amor no era aceptado por sus familias, decidieron poner fin a sus días arrojándose abrazados desde la cima, de la que se conocerá desde entonces como Peña de los Enamorados.
La obra es del escultor antequerano José Manuel Patricio Toro, es de una gran armonía y modernismo, llena de movimiento que dota al espacio urbano donde se ubica de una impronta y personalidad única.