La Peña de los Enamorados toma su nombre de una leyenda que, inspirada en la Edad Media, se dio a conocer especialmente por las historias del Siglo de Oro. Cuenta la leyenda que un cristiano que estaba cautivo en Granada, Tello, se enamoró de una mora bellísima de Archidona, Tagzona, llegando a tal punto su amor que decidieron escapar hacia las tierras cristianas de Antequera. En su huída, fueron descubiertos por el padre de la joven quien mandó a sus saeteros para que los detuviesen. Treparon los amantes por la Peña que hay a medio camino entre Archidona y Antequera y, viendo que iban a ser atrapados, decidieron que preferían morir unidos a vivir separados, y abrazándose, se lanzaron al vacío desde lo alto de aquella peña, que, desde entonces, recibió ese nombre. “De la tajada peña se arrojaron y en el aire las almas dejaron” (Carvajal y Robles).