En la tarde del último sábado del mes de abril comienza cada año una de las devociones más arraigadas en Antequera: los cultos al Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas, Patrón de la ciudad. Ese día tiene lugar el traslado del Señor desde su capilla habitual, en una de las naves laterales del templo parroquial de San Juan Bautista, hasta el altar mayor del mismo, en lo que se denomina la “Bajada del Señor”.

Desde ese día y hasta mediados de mayo, la iglesia de San Juan – enclavada en el barrio del mismo nombre- se convierte en centro del peregrinaje de multitud de antequeranos que rinden su fervor a la imagen de este Cristo crucificado. Entre el 1 y el 18 de mayo se celebran dos novenas al Señor, siguiendo un texto que permanece inalterado desde hace casi dos siglos. Los distintos gremios profesionales así como las asociaciones de la ciudad se reparten la organización de las funciones durante esos días. Precisamente fue el gremio de la lana, tan importante en Antequera en 1700, el que donó la cruz del Señor.

El sábado siguiente al 18 de mayo, el Señor es sacado en procesión por las calles de la ciudad, en un trono con palio neogótico de finales del XIX. Ese día vienen miles de fieles de la comarca y de otras ciudades en las que residen antequeranos, los cuales mantienen la tradición de “alumbrar al Señor”.