Área de Turismo Excmo. Ayto. de Antequera Los Reyes Católicos, por Real Cédula dada en Granada el 18 de Septiembre de 1500, concedían licencia a la ciudad para ceder terreno a los Franciscanos Observantes, para fundar monasterio y huerta. La iglesia, planteada dentro del estilo gótico tardío o Reyes Católicos, responde al esquema de templo franciscanista de la época, de nave cubierta con armadura de madera y capilla mayor con bóveda de crucería, aunque todo ello muy modificado con magníficas yeserías en el período manierista. La planta de la iglesia es irregular. En la nave del Evangelio, que tiene mayor desarrollo, presenta siete tramos, mientras la de la Epístola sólo tiene dos. De la primitiva obra gótica se conservan todavía algunas bóvedas en las naves laterales y la grande de la capilla mayor, así como la portada de la iglesia. Esta última es un ejemplo interesantísimo, realizado en piedra arenisca, que se compone de arco carpanel con arquivoltas, y finas columnillas en disminución de grosor hacia la luz de la puerta, todo ello decorado con el cordón franciscano anudado. A una época posterior a la fundación del monasterio pertenecen la tapia almenada del compás, con portada de fines del siglo XVI y las dos espadañas. La mayor de ellas fue costeada en parte por la ciudad en 1599; la otra, que es la de la capilla de la Sangre y Vera-Cruz, se construyó ya avanzado el siglo XVIII. En el interior del templo destaca, como elemento importante de cubrición, la armadura mudéjar de la nave central, en la que el habitual lazo se sustituye por una vistosa decoración polícroma, hoy bastante deteriorada. Un gran arco toral apuntado, en cuya clave se añadió una enorme y extraña cabeza, sostiene una cartela de formas protobarrocas, que da paso a la capilla mayor. En ésta, destaca su bóveda de crucería, redecorada con yeserías. El retablo mayor se componía, hasta finales del siglo XVIII, de catorce lienzos de Antonio Mohedano. El actual es obra del retablista antequerano Antonio Palomo. Su estilo general es de transición rococó-neoclásica. El camarín central lo ocupa la imagen de Nuestra Señora de la Vera-Cruz, bella dolorosa realizada por Jerónimo Brenes en 1614. A ambos lados del retablo mayor, en el presbiterio, cuelgan dos buenas copias de originales de Rubens. A los pies de la nave el Evangelio se encuentra la capilla de la antigua Cofradía de Flagelantes de la Sangre y Santa Vera-Cruz, recientemente restaurada. Destacan en ella la gran bóveda estrellada de crucería y el camarín barroco del Nazareno de la Sangre, construido en 1720 y posteriormente reformado. La imagen del Nazareno fue hallada por Diego de Vega hacia 1580. El Santo Cristo Verde es obra de Jerónimo Quijano. En el aspecto pictórico destacan dos interesantes lienzos, que encontramos antes de llegar al cancel: El Martirio de San Andrés y Los Mártires del Japón, muy curioso este último por su temática poco común.