En el bello paisaje de la vega de Antequera se alza la Peña de los Enamorados. El perfil de esta peña es muy singular porque se asemeja a los rasgos de un rostro humano que mira al cielo con la cabeza apoyada en la tierra, como si se tratara de un hombre yacente. Y la explicación a esta peculiar silueta, que recorta el horizonte de la ciudad, la encontramos en la leyenda que, inspirada en la Edad Media, se dio a conocer especialmente por las historias del Siglo de Oro.

Cuenta la leyenda que un cristiano que estaba cautivo en Granada, Tello, se enamoró de una mora bellísima de Archidona, Tagzona, llegando a tal punto su amor que decidieron escapar hacia las tierras cristianas de Antequera. En su huída, fueron descubiertos por el padre de la joven quien mandó a sus saeteros para que los detuviesen. Treparon los amantes por la Peña que hay a medio camino entre Archidona y Antequera y, viendo que iban a ser atrapados, decidieron que preferían morir unidos a vivir separados, y abrazándose, se lanzaron al vacío desde lo alto de aquella peña, que, desde entonces, recibió ese nombre. “De la tajada peña se arrojaron y en el aire las almas dejaron” (Carvajal y Robles).

El paisaje natural de esta Peña se extiende por una superficie de 117 hectáreas y tiene un gran interés ecológico, por lo que no faltan los visitantes que se acercan a conocerla. El 9 de febrero de 2016 La Peña de los Enamorados es inscrita en el Registro de Paisajes de Interés Cultural de Andalucía.

 

 

 

enamorados[1] La Peña de los Enamorados