convento-de-la-trinidad-interior_400x600Área de Turismo Excmo. Ayto. de Antequera La orden de los Trinitarios Descalzos fundó este convento en Antequera el dos de Agosto de 1637. El actual templo fue levantado entre los años 1672 y 1683, debiéndose las trazas al fraile arquitecto de la misma orden, fray Pedro del Espíritu Santo. El modelo de iglesia que se sigue es el que deriva de la Encarnación de Madrid, obra de Juan Gómez de Mora. La fachada es un rectángulo enmarcado por dos pilastras lisas y coronado por un frontón triangular, articulándose el panel central en tres zonas horizontales y tres calles. A ambos lados del cuerpo principal de la fachada se abren dos amplios aletones. La espadaña es de ladrillo y se encuentra ubicada en el lado izquierdo, tiene tres huecos y debe ser de ejecución más tardía. El interior resulta amplio, tiene planta de cruz latina, cúpula en el crucero y capillas laterales comunicadas, formando naves. A los pies se sitúa el coro. En 1935, como consecuencia de un incendio, se destruyó totalmente el retablo mayor. También desaparecieron en el incendio las imágenes que ocupaban los nichos y el camarín. Esto hizo que la iglesia perdiera parte de su carácter, pues el retablo actual no tiene mucho interés. Las naves laterales no se vieron afectadas. En la del Evangelio, que tiene cupulitas del siglo XVIII, destaca el retablo situado a los pies del templo. Este está dedicado a la Virgen de la Piedad, Dolorosa de vestir del siglo XVIII, que ha sufrido numerosas restauraciones. La nave de la epístola, se cubre con bóvedas semiesféricas. El primer retablo más cercano al crucero es de estilo rococó y está dedicado al beato Juan Bautista de la Concepción, imagen de tamaño menor al natural y realizada en 1818 por Miguel Márquez García. La siguiente capilla se decora con un retablo de estilo rococó y su hornacina la ocupa la imagen de San Miguel de los Santos, obra de Andrés de Carvajal. A continuación nos encontramos con la capilla de San José con escultura muy floja. Pieza arquitectónica de fundamental importancia es la sacristía, obra del arquitecto Cristóbal García. Tiene planta rectangular y bóveda de complicada estructura, que se divide en varios tramos mediante arcos fajones trilobulados. La decoración añadida adquiere mayor importancia, sobre todo en las placas recortadas de apeo de los arcos, que en sus quebrados perfiles y ornamentación de cordones y borlas nos sugiere una idéntica inspiración oriental a la que diversos críticos han querido ver en la iglesia de las Agustinas de la ciudad.