Área de Turismo Excmo. Ayto. de Antequera La instalación de los Dominicos en Antequera data del año 1586, aunque de manera provisional se asentaron en la antigua casa de la Cofradía de Niños Expositos de Nuestra Señora de la Concepción. Ya en el primer cuarto del siglo XVII comienzan las obras de la actual iglesia. De aquella época conservamos la portada principal, la armadura mudéjar de la nave central y el artesonado del soto-coro. El exterior resulta en la actualidad de una gran sencillez. La portada de estilo manierista, presenta pilastras almohadilladas, al igual que el dovelaje del arco. El segundo cuerpo lo forma una hornacina bellamente guarnecida en la que está colocada la imagen en piedra de la Concepción, titular del templo. A ambos lados se disponen cartelas con escudos de la orden dominicana. El coronamiento de la fachada estuvo formado hasta finales del siglo XIX por un falso hastial mixtilíneo, centrado por un escudo de la orden. Para dar comunicación directa con la nave de la Epístola, la Cofradía del Rosario colocó una portadita de mármoles granadinos, fechada en el último tercio del siglo XVIII. Con idéntica función se labró la portada de la capilla del Dulce Nombre de Jesús, que se dispone en ángulo recto a la fachada principal. Su construcción puede fecharse hacia el año 1720.Actualmente esta capilla se encuentra cerrada al público por encontrarse en estado ruinoso. El interior del templo es el resultado de múltiples transformaciones y añadidos del siglo XIX. La armadura mudéjar que cubre la nave central es un ejemplar bastante singular, pues presenta una vistosa policromía en blanco, rojo, azul y oro. La capilla mayor, con bóveda de media naranja, se configura como un ámbito espacial muy definido, dilatándose hacia el presbiterio, que se cubre con cuarto de esfera. Todo ello fue decorado al temple en el siglo XIX. El retablo mayor, del siglo XVIII, es una máquina dorada en la que predomina el estípite como elemento de soporte y decoración. Los interestípites laterales se enriquecen con las imágenes de San Francisco y Santo Domingo, atribuidos al escultor Andrés de Carvajal. También se sitúan en esta capilla mayor dos enormes retablos de estilo neoclásico, fechados en el siglo XIX. En el del lado del Evangelio está la encantadora efigie del Niño Jesús Perdido, de tamaño ligeramente inferior al natural. Frontero a este retablo existe otro idéntico, presidido por la antigua imagen de Jesús Nazareno, titular de la Pontificia y Real Archicofradía de Dulce Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Paz. La escultura del Nazareno, tallada en 1581, es obra del artista Diego de Vega. Del florón principal situado en la clave de la cúpula de esta capilla mayor pende un monumental farol de hojalata y cristal, perteneciente antaño a la famosa “farolera” del Rosario. La nave de la Epístola, de altura muy inferior a la central, presenta cuatro tramos cubiertos con bóvedas de arista. En el primero desde la cabecera esta colocado un retablo del siglo XVIII, cuya hornacina central aparece ocupada por la imagen de vestir de Santo Domingo; en repisas laterales, buenas esculturas de Santa Rosa de Lima y Santo Tomás de Aquino. La siguiente capilla no ofrece ningún interés, salvo el pequeño camarín donde se encuentra la imagen de vestir de la Virgen de la Salud. En la siguiente capilla se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Rosario, de masiva devoción en Antequera durante los siglos XVII al XIX.Los pilares del arco de acceso de la capilla a la nave central están recubiertos de madera con profusión de golpes de talla, espejitos e interesantes relieves de San José y San Rafael realizados por Andrés de Carvajal. El rico patrimonio artístico que posee esta imagen se conserva en parte en el Museo de la Ciudad. El retablo se reduce a un gran marco dorado, debido a la dilatada embocadura del camarin. La puerta del sagrario, de plata repujada y cincelada, probable obra de José Ruiz, representa la apoteosis de Santo Tomás de Aquino, y está considerada como una de las piezas más bellas de la orfebrería barroca antequerana. El suntuoso camarín, construido antes de 1717, fue bastante reformado en el último tercio del siglo XVIII, cuando se le añadió el zócalo de ágata con símbolos marianos en piedra blanca. Señalemos la presencia de dos marcos con espejos, donados en 1753. La escultura de la Virgen del Rosario, realizada por Juan Vázquez de Vega en 1587, aparece colocada sobre un templete de madera dorada. En cuanto al capítulo pictórico, e independientemente de la decoración de muros y bóvedas, realizada en el siglo XIX y muy retocada posteriormente, señalaremos especialmente el cuadro de “La Epidemia”, exvoto monumental dedicado a la Virgen del Rosario, que muestra el apocalíptico aspecto de la ciudad durante los días de la epidemia de peste del año 1679. Por último, entre los enseres procesionales que integran el patrimonio de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, destacar el palio de la Virgen de la Paz, la peana procesional tallada en 1682 por Antonio del Castillo y dorada por Manuel de Borja, la cruz de plata que porta el Nazareno, realizada en el último cuarto del siglo XVII y la peana procesional del Dulce Nombre, recubierta de aplicaciones de plata dorada.